22 ago 2010

Esperanza Silenciosa


         Incesante es la espera, mas eterna es la esperanza.  Soñar contigo es mi consuelo, pero tu recuerdo me estremece la espalda tal como lo hace la tierra al sufrir los efectos de una bomba explosiva a gran escala.

         A pesar de que me desvelo todas las noches por el vacio que has dejado en nuestra cama, porque no siento tu calor en aquellas horas de frío nocturno, donde tu ausencia se hace más fuerte con el recorrido interminable del reloj, me encanta verte libre, creador de tu propio destino, forjador de tu felicidad, radiante de alegría, amado por un bondadoso corazón, persiguiendo tus más grandes anhelos, desprendido de esa atadura que te mantenía atormentado, esa cadena de desamor de la que no parecías poder salir jamás, pero fíjate las bendiciones que Dios ha derramado sobre ti.

         Alrededor de mi garganta se enlaza un nudo que parece ahogarme, los latidos de mi corazón parecen aumentar y la tristeza maquilla mi rostro cuando por casualidades de la vida, me encuentro ante tu presencia, pero como antes dije, me produce una cierta tranquilidad, de esas que hay en los bosques ubicados en las congeladas montañas del Everest, al verte irradiar felicidad.

        La rutina es la misma, la responsabilidad emanada por mi labor cotidiana me hacen continuar con mi vida, mis sueños y metas siguen en pie, y yo con ellas, mas los días sin saber en donde hallarte me hacen querer estar junto a tu mirada y perderme en ella de una forma tal que pueda, tan sólo por ese instante, olvidarme hasta de mi propio nombre.

        La primavera se ha marchado, las flores se han escondido, sin embargo, aún puedo saborear el dulce néctar derramado por tu lengua sobre mis labios. Esa sensación de poder, pertenencia que fomentabas sobre mi cuando nos encontrábamos muy cerca transformaba mi vida, hacía perderme en el más profundo de los delirios, donde la única cura la tenían tus palabras.

        No te recuerdo porque jamás te olvido. Aun espero que vuelvas, cuando el tiempo así lo determine, todavía no pierdo la esperanzas que en cualquier momento toques la puerta y te descubra del otro lado con aquel sol que iluminaba mi existencia, que regreses a mi lado para sanarte todas esas dolencias, recuperar el tiempo perdido, sellando cada herida con el amor que siempre te tuve, y que no te demostré como debía, pues la verdad duermo con tu esencia, me rocío con el perfume de tus abrazos y vivo para amarte, y lo hago en silencio. 

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